Experimenta sin límites y encuentra tu voz narrativa

La voz narrativa es la que sustenta la narración, es decir, la voz del narrador que cuenta la historia, que puede ser un personaje de la ficción o no. Por supuesto, esa voz tiene que adecuarse a la historia que se cuenta. Por eso tenemos que pensar muy bien qué tipo de narrador queremos para nuestra historia, pues esa será la voz que nos guíe en los demás aspectos de nuestra composición.

Antes de empezar a escribir, tenemos que establecer un punto de vista para el narrador de la historia. A partir de ese momento, debemos escribir en un tono que se adecúe a nuestra historia y que haga que la ficción suene natural y fluida. Los demás elementos de tu ficción, como por ejemplo la caracterización de tus personajes, los diálogos o el worldbuilding pueden trabajarse con recursos y ayuda externa. Sin embargo, tu voz es un elemento particular y debes descubrirla por ti mismo.

Una voz narrativa fuerte le da a tu ficción un sabor característico y la hace destacar, ayuda a que tu narración se grabe en la memoria del lector, a que tu público disfrute de tu historia y empatice con la trama. Pero muchos escritores noveles tienen problemas para encontrar su voz narrativa, y algunos optan por no hacerlo y emular la voz de otro escritor. Eso no es muy buena idea, ya que una voz original siempre hace que otros elementos de la narración, tales como la caracterización, el diálogo y la trama llamen más la atención.

¿Cómo encontrar tu voz narrativa?

Lo primero que tienes que saber es que no todas las novelas necesitan la misma voz narrativa. Las características textuales de tu género te predispondrán a unas estructuras u otras según las convenciones sociales. A veces, te propones trabajar en el género que te gusta leer, pero enseguida te das cuenta de que ese género no es necesariamente el que te gusta escribir. Sin embargo, debes recordar que, como autor, cuentas con toda la libertad creativa del mundo. Aunque sea una expresión demasiado exprimida, los moldes están para romperlos, así que no dejes que lo que otros han escrito antes que tú te condicione (a no ser que esa sea precisamente tu elección.

Intenta escribir todo lo que puedas, y siempre busca escapar de tu zona de confort. Explora nuevos temas, nuevos géneros, puede que te sorprendas a ti mismo. Cuanto más explores y más pruebes, más te irás acercando al registro con el que te sientes más cómodo. Cuando escribas debes pensar en el lector, pero por encima de todo, debes pensar en ti mismo. Recuerda que escribimos para disfrutar del arte, por lo que poco a poco irás viendo qué estructuras te ayudan a expresar mejor lo que quieres decir.

Para poder empezar por alguna parte, te dejaré algunos consejos que te animen a ponerte manos a la obra.

1. Juega con los puntos de vista

Escribe relatos jugando con los diferentes tipos de narrador. Prueba la narración en primera persona, en tercera persona omnisciente, en tercera persona subjetiva o incluso en segunda persona. Esto te permitirá jugar con el vocabulario que utilices a la hora de narrar, con la sintaxis de las oraciones (compleja y poética o simple y directa, por ejemplo) o con las expresiones.

2. Piensa en el narrador como en un personaje más

Aunque no participe en la historia, el narrador puede construirse como otro miembro del elenco, lo cual puede ayudarnos a establecer la voz narrativa. ¿Es sarcástico y mordaz, o dulce y delicado? ¿Creció en un ambiente rural y bucólico o en una ciudad ajetreada y frenética? ¿Vivió en un barrio marginal o en una urbanización acomodada? ¿Qué le hace feliz y qué aspiraciones tiene? Las respuestas a todas esas preguntas te ayudarán a encontrar el tono de tu narrador.

3. Establece los rasgos característicos de tu narrador

Prueba a escribir un texto siendo directo y sin describir demasiados detalles sin importancia. Escribe otro pensando en una persona acostumbrada a las muletillas y los chascarrillos. Juega con el registro, incluso con las palabras malsonantes. Busca la forma de hacer a tu narrador único.

4. Disfruta del narrador

Ten en cuenta que tú eres el primero al que debe gustarle tu forma de escribir. Si ni siquiera a ti te parece interesante cómo habla el narrador o piensas que es ridículo, ¿cómo va a gustarle a tus lectores? Tú eres tu primer crítico, aunque recuerda: huye del síndrome del impostor y aprende a reconocer un trabajo bien hecho.

5. Experimenta

Nunca dejes de probar cosas nuevas. Incluso si crees que ya has encontrado tu voz narrativa, puede que un texto que nació como una locura para pasar el rato te ayude a incorporar nuevos rasgos en tu estilo, o incluso descubrir una forma de escribir con la que te sientas todavía más identificado. Recuerda que ningún género surgió por generación espontánea, fueron los autores vanguardistas quienes un día empezaron a escribir y sentaron las bases que los demás escritores seguirían después. ¿Quién dice que no puedes engendrar un nuevo género o cambiar el paradigma de los que ya hay establecidos?

6. Sé libre

Por supuesto, nunca dejes que la importancia y la necesidad de encontrar una gran voz narrativa para tu historia te estresen. Al fin y al cabo, la voz narrativa acaba surgiendo de forma casi espontánea y sin que te des cuenta. Esa es la magia de la escritura. Simplemente sigue escribiendo y plasmando tus historias en el papel, y llegará el día en que algo haga clic y sabrás que por fin has encontrado la voz narrativa que quieres que defina tu obra.

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