Los siete argumentos básicos de Cristopher Booker

Desde los albores de los tiempos, las personas han creado historias para entretener a los demás. Han ideado un sinfín de héroes que han recorrido incontables mundos y vivido peripecias infinitas. Sin embargo, Christopher Booker, en su libro The 7 Basic Plots defiende que todas esas historias no son más que diferentes versiones de los mismos nueve argumentos básicos (sí, no estoy borracho, el autor parece que no lleva muy bien eso de contar, o lo de titular libros).

1. Venciendo al monstruo

Los humanos siempre han sentido la necesidad de enfrentarse a lo desconocido o a sus miedos para sobrevivir. Este argumento básico se basa en la capacidad para luchar contra los monstruos que nos atormentan y hacer de nuestro mundo un lugar mejor.

En este arquetipo narrativo se siguen una serie de pautas. En primer lugar, se presenta al monstruo. Después, el protagonista siente una llamada que le conmina a enfrentarse a él, por lo que empieza a prepararse para ese momento. El protagonista y el monstruo se enfrentan y el héroe vuelve se alza con la victoria para salvar al mundo.

Te suena, ¿verdad? Lo has leído mil veces en los cuentos clásicos de príncipes que deben luchar contra dragones, lo has visto en las películas de terror e incluso lo has jugado en videojuegos como Super Mario.

En alguna de sus versiones, se ofrece una versión más oscura y pesimista en la que es el monstruo quien vence al héroe, o el héroe vence al monstruo para reemplazarlo y ocupar su lugar. En otras ocasiones, el monstruo es el protagonista y el héroe el antagonista, como ocurre por ejemplo en Kong: La Isla Calavera.

2. De la pobreza a la riqueza

El protagonista de estas historias es una persona que vive en un ambiente de pobreza y miseria, pero que oculta en su interior un gran potencial y a menudo una enorme habilidad y astucia, necesarias para sobrevivir sin recursos en un mundo hostil.

Al principio de este tipo de ficciones se nos presenta al protagonista, que vivirá ciertas experiencias que lo hagan abandonar temporalmente su mundo harapiento. Sin embargo, a mitad del camino aparecerán diferentes crisis y adversidades que pondrán todos sus avances al borde del desastre. Gracias a un enorme esfuerzo y en ocasiones con ayuda externa, conseguirá resolver todos los problemas y alcanzar un mayor estatus permanente. 

Parece que te estoy contando Aladdin o La Cenicienta, ¿verdad? 

En ciertas ocasiones, encontramos giros inesperados que le dan a estas historias un sabor más oscuro. Por ejemplo, el protagonista podría no vencer y perderlo todo, volviendo a su nivel de pobreza inicial o a uno incluso inferior. O quizás podría conseguir salir de la pobreza para acabar descubriendo que el nuevo mundo de riqueza no está hecho para él.

3. La búsqueda

De los siete argumentos básicos, este sea quizás el que más presencia tiene en la ficción especulativa, y suele combinarse con los demás. En estas historias el protagonista debe embarcarse en un viaje para conseguir un gran premio que se encuentra en un lugar muy lejano. A menudo, los personajes de estas historias suelen partir de una situación desfavorecida, y precisamente la recompensa del viaje se presenta como una solución a ese problema. A lo largo del viaje deberá solventar varios obstáculos y enfrentarse a un gran reto final. Finalmente, vencerá y conseguirá su meta. 

La historia por excelencia dentro de este arquetipo es la narrada en la Odisea, aunque también encontramos grandes obras que siguen este argumento, como El Señor de los Anillos. No obstante, en esta narración el protagonista no busca conseguir un objeto, sino destruirlo.

4. El viaje y el retorno

El héroe entra en una tierra mágica que sigue unas leyes diferentes a nuestro mundo. Las explora con alegría y felicidad, hasta que se topa con el lado más oscuro de esa nueva realidad. Vive todo un proceso de evolución y transformación hasta que supera la situación o escapa, y finalmente regresa a casa siendo alguien más maduro que cuando partió. 

De entre los siete argumentos básicos, es el que está más presente en las historias más oníricas,  y también es una de las tramas más comunes que se usan en los libros para niños, ya que es una manera fácil para que un niño explore un mundo mágico y evolucione junto al protagonista para vencer a sus miedos.

Estas historias se desarrollan en un mundo lleno de magia y monstruos, carente de lógica y sentido común. El protagonista depende de la guía de personajes secundarias que, para su desgracia, suelen ser embaucadores que quieren aprovecharse de él o que buscan su destrucción. Al final puede descubrir que tan solo tiene que seguir los pasos que le dicta su corazón para llegar a su destino.

Este tipo de historias suelen empezar con un tono desenfadado y ligero, pero en un giro repentino, todo se torna oscuro y peligroso. Al protagonista se le presentan una serie de desafíos que debe cumplir si quiere proseguir su viaje, y cuyo resultado resultará sin duda transformador para él.

Como ejemplos de este tipo de argumento, podemos mencionar Alicia en el país de las maravillas o Las crónicas de Narnia.

5. Comedia

Muchos autores consideran que la comedia es un concepto abstracto, demasiado amplio para considerarlo uno de los siete argumentos básicos y lo engloban en su lugar en un género en sí mismo. Sin embargo, Booker presenta la comedia como una historia en la que una comunidad es dividida por el egoísmo, una mentira u otro sentimiento negativo que causa la discordia y el desentendimiento.

A lo largo de este tipo de historias, primero se presenta a la comunidad en cuestión y a sus integrantes, y seguidamente se muestra al lector el conflicto o problema que debe ser resuelto, y el cual podría estar causado por el protagonista, otro personaje o simplemente por una situación concreta. En el siguiente acto, la situación se vuelve cada vez peor hasta llegar a ser casi insostenible, pero finalmente se resuelve y todo acaba con un final feliz. 

El camino del héroe de Bernard Shaw o las comedias de Shakespeare reflejan este tipo de argumento.

6. Tragedia

La comedia está caracterizada porque los personajes suelen vivir un final feliz. En la tragedia sufren el destino contrario, y en la mayoría de estas historias no consiguen su meta o no resuelven el conflicto como ellos esperaban.

Cuando los narradores utilizan este argumento, comienzan sus historias con un protagonista incompleto y roto que a menudo se obsesiona con un deseo prohibido. Lucha por conseguir cumplirlo y lo logra, pero no es lo que él esperaba, o su deseo, a menudo cargado de egoísmo, causa la desdicha a los demás. Al final, el protagonista sufre y es consumido por su propio deseo.

Todas las tragedias griegas giran en torno a este concepto, así como una de las obras más icónicas de Shakespeare, Romeo y Julieta.

7. Renacimiento

Estas narraciones nos hablan de un protagonista que cae en espiral hacia el mal y luego, en el último segundo, sufre una transformación gracias a una figura redentora o a otra encarnación de su propia personalidad encerrada en su interior. Esta figura salvadora enseña al protagonista a amar y a ver las cosas como son, lo que incluye, a veces, un reordenamiento de prioridades.

Booker enumera las diferentes etapas que siguen este tipo de argumentos. En primer lugar, el protagonista cae bajo el influjo del poder oscuro. Por un tiempo, parece que le va bien, que esta nueva versión de sí mismo prospera gracias a su nueva naturaleza, pero finalmente el héroe se da cuenta de que está atrapado en un estado que le ha despojado de toda su esencia. El poder oscuro parece triunfar, pero finalmente llega la ansiada redención.

8. Misterio

Al igual que ocurre con la comedia o la tragedia, el misterio podría tratarse de un género más que de uno de los siete argumentos básicos, aunque Booker lo enumera como tal. En la ficción basada en este argumento hay un protagonista que se ve envuelto (por casualidad o por intención propia) en un hecho horrible y debe descubrir qué ha ocurrido

Al inicio de la ficción se presenta al lector el suceso, y a continuación se introduce al protagonista y su vinculación con el hecho. A lo largo de la historia, el protagonista investiga y recopila información para esclarecer los hechos, aunque algunas de las pistas suelen ser falsas y lo llevan a conclusiones erróneas o a un punto muerto. Al final el misterio es resulto, y el protagonista se ve envuelto en una confrontación climática con el antagonista.

Las novelas de detectives y suspense tales como las obras de la magistral Agatha Christie siguen con frecuencia este argumento.

9. La rebelión contra el poder

Aunque Booker afirma que tanto el anterior como este son argumentos menores con poca representación en la literatura (por eso titula a su libro «siete argumentos básicos» en lugar de nueve), en los últimos años ha sido quizá el que más ha proliferado con la aparición de un gran número de sagas distópicas en las que los héroes se rebelan contra el sistema o la entidad que gobierna y controla su mundo en una clara actitud de protesta social. 

En este argumento, la orientación suele dedicarse a presentar al protagonista y al mundo, mísero y corrupto debido al influjo de quien o quienes están en el poder. El protagonista puede decidir acabar con el sistema por voluntad propia, pero es más común que sufra un acontecimiento que lo lleve a rebelarse contra el poder. La tensión aumenta cada vez más, hasta que finalmente se desarrolla una batalla final en la que el protagonista sale victorioso y el poder es derrocado. 

Los juegos del hambre de Suzanne Collins, El corredor del laberinto de James Dashner o Divergente de Veronica Roth nos cuentan las historias de mundos distópicos donde unos jóvenes luchan para mejorar el mundo oscuro en el que viven.

Rompe todos los esquemas

Estos son los siete argumentos básicos de Booker (nueve en realidad). Puede que esta lista sea en realidad demasiado generalista, pero precisamente es eso lo que la hace útil. Muchos de los libros citados como ejemplos en un tipo de argumento son en realidad buenas obras porque podrían ser también incluidos dentro de otra categoría. Eso es lo que hace en realidad interesante una historia, que trate diferentes hilos argumentales que formen en conjunto una composición con sentido narrativamente consolidada

Por supuesto, existen historias que quizá rompan el molde y no se ajusten dentro de ninguna categoría. Pero esa es la magia de la literatura: los autores son almas libres llenas de creatividad que buscan sorprendernos a través de su genialidad. Así que te animo a que vayas más allá, que busques tu propio argumento y quién sabe, ¡quizá un día tu obra se convierta en el ejemplo de un décimo argumento básico!

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