Cómo escribir diálogos: guía de ortografía

Sin lugar a dudas, escribir diálogos es un arte. Existen muchas variables que afectan a la ortografía y que, si no se cumplen, restarán calidad a nuestra obra literaria. Por eso es importante aprender a hacerlo correctamente si queremos ofrecer un producto bien acabado y que cumpla con los estándares exigidos por nuestros lectores.

Distinguir guion (-) y raya (—)

El guion (-), signo ortográfico situado junto a la tecla de mayúsculas derecha y  en la parte superior del teclado numérico, es probablemente el utilizado para escribir diálogos por los escritores noveles que dan sus primeros pasos el mundo de la literatura. Sin embargo, es incorrecto, ya que el signo utilizado para este fin es la raya (—). Si los comparas, verás que la raya es bastante más larga.

El guion se utiliza con otros propósitos diferentes al diálogo, como por ejemplo ser el signo de unión entre palabras o crear viñetas o enumeraciones, algo que jamás debemos confundir con un diálogo.

Localizar la raya en el teclado

Para escribir la raya en el ordenador, según tu sistema operativo, puedes usar las siguientes combinaciones de teclas:

  • Usuarios de Windows: ALT + 0151 (funciona en la mayoría de procesadores).
  • Para usuarios de Mac: May + Alt + guion.
  • En Word: Alt Gr + guion (del teclado numérico).
Sin embargo, puede resultar un incordio tener que teclear tanto cada vez que queremos utilizar este signo. Una solución que puede venirte bien es escribir doble guion y corregirlo al revisar tu borrador con la función buscar y reemplazar, o quizás copiar una raya con Ctrl + C y pegarla con Ctrl + V cada vez que la necesites.

Usar la raya para escribir diálogos

La raya de diálogo introduce cada línea de diálogo pronunciada por un personaje distinto. Lleva sangría, al igual que todo nuevo párrafo, y se coloca pegada a la primera palabra. Cuando un personaje termina su intervención, se escribe un punto y aparte y se comienza un nuevo párrafo. Si no hay acotación, no se escribe raya de cierre.

Bien:

¿Crees que nos oirá alguien?
¡Venga ya! Siempre eres un miedica.
Ya sabes lo que pasó aquella vez.
¡Siempre con «aquella vez»! ¡Supéralo de una vez!

Mal:

—¿Crees que nos oirá alguien? ¡Venga ya! Siempre eres un miedica.
Ya sabes lo que pasó aquella vez.
—¡Siempre con «aquella vez»! ¡Supéralo de una vez!

Si la intervención va acompañada de una acotación, la acotación se inicia con una raya pegada a la primera palabra pero no lleva raya al final, sino un signo de final de oración.

Bien:

Aunque hace bastante frío, no me importaría meterme en el agua —dijo Julius con la mirada clavada en el mar. 

Mal:

—Aunque hace bastante frío, no me importaría meterme en el agua— dijo Julius con la mirada clavada en el mar.— 

Cuando el diálogo tiene una línea de intervención, una acotación, y sigue con una intervención del mismo personaje, la acotación se coloca entre rayas, que irán pegadas a la primera y última palabra de la acotación, como si se tratara de un paréntesis. Después de la segunda raya, se coloca el signo de final de oración correspondiente.

Bien:

La princesa exige una muestra de vuestra devoción anunció el guardia mientras miraba al pretendiente de arriba abajo—. ¿Estáis dispuesto?

Mal:

— La princesa exige una muestra de vuestra devoción— anunció el guardia mientras miraba al pretendiente de arriba abajo.— ¿Estáis dispuesto?

Escribir diálogos con buena ortografía

Es necesario que entendamos que la puntuación al escribir diálogos varía según el tipo de verbo que usemos en nuestras acotaciones. Debemos distinguir entre dos:

Verbos dicendi: También llamados verbos de comunicación o verbos declarativos, son verbos de habla designan acciones comunicativas o expresan creencia, reflexión o emoción y que sirven para introducir una intervención. Algunos ejemplos son decir, aclarar, matizar, contar, responder

En el caso de los verbos dicendi, debemos tener en cuenta tres casos particularmente importantes:

1. Antes de la acotación: La oración anterior a la acotación no se escribe con punto. El verbo abre la acotación en minúscula, y se coloca una raya al terminar la acotación.

Bien:

—La nave no aguantará un nuevo ataque.
—¿Estás segura? —preguntó el piloto.
—Sí dijo la artillera con la mirada cargada de pesadumbre—. Si vuelven, estamos perdidos.

Mal:

—La nave no aguantará un nuevo ataque.
—¿Estás segura? —Preguntó el piloto.
—Sí. —dijo la artillera con la mirada cargada de pesadumbre. —Si vuelven, estamos perdidos.

2. Después de la acotación: Cuando la intervención del personaje sigue después de la acotación, esta termina en una raya de cierre seguida de la puntuación pertinente.

Bien:

—Me da igual lo que digas —insistió el policía—, de esta multa no te libra nadie.
—¡Pero eso es injusto, agente! —dije yo hecha un manojo de nervios. ¡La señal estaba muy escondida!

Mal:

—Me da igual lo que digas —insistió el policía, —de esta multa no te libra nadie.
—¡Pero eso es injusto, agente! —Dije yo hecha un manojo de nervios. ¡La señal estaba muy escondida!

3. Exclamaciones y preguntas: Que la oración de la intervención del personaje sea exclamativa o interrogativa no condiciona nuestra ortotipografía. Si el verbo es dicendi, la acotación sigue comenzando con letra minúscula.

Bien:

—¿De verdad tienes setenta años? —pregunté asombrado a la anciana apoyada en la pared.
—¡Qué mocosa tan insolente! —bufó ella con un sonoro resoplido.

Mal:

—¿De verdad tienes setenta años? —Pregunté asombrado a la anciana apoyada en la pared.
—¡Qué mocosa tan insolente! —Bufó ella con un sonoro resoplido.

Verbos de acción: Son verbos que indican o describen las acciones del personaje que interviene o de sus interlocutores y añaden añaden información acerca de la escena.

Cuando escribimos acotaciones con este tipo de verbos, debemos tener en cuenta las siguientes normas ortográficas:

  • La frase del personaje termina en punto y seguido (o alguna puntuación similar, como el cierre de interrogación) antes de la primera raya de inciso.
  • El inciso comienza con mayúscula y termina en su propia puntuación de final de oración.
  • La raya se coloca siempre delante de la la puntuación de final de oración.

Bien:

—No tienes ni idea de lo que hay que hacer para conseguir algo así. —Acarició la espalda que colgaba en su cinto con orgullo—. ¿Te gustaría tener una igual? —La hoja brilló, como si quisiera apoyar el discurso de su dueño—. Chico, necesitarás entrenar duro para ganarte un trofeo como este. Ya creo que sí. 

Mal:

—No tienes ni idea de lo que hay que hacer para conseguir algo así —Acarició la espalda que colgaba en su cinto con orgullo.— ¿Te gustaría tener una igual? La hoja brilló, como si quisiera apoyar el discurso de su dueño Chico, necesitarás entrenar duro para ganarte un trofeo como este. Ya creo que sí. 

Reglas específicas para escribir diálogos

Hemos visto las reglas generales para escribir diálogos, pero existen numerosas situaciones más específicas y complejas que pueden ser un verdadero quebradero de cabeza. En esta sección se recogen este tipo de circunstancias para poder despejar cualquier clase de duda al respecto.

Omisión o sustitución del verbo dicendi

Si utilizas un verbo que sustituye a un verbo dicendi o escribes una intervención en la que el verbo dicendi está omitido, la acotación se escribe siempre con minúscula.

—Si piensas que voy a volver contigo, es que has bebido demasiado vino barato —escupió Darío mientras le dedicaba a Rubén su mirada más sarcástica, ceja levantada incluida.

Acotación que comienza con pronombre

Las acotaciones que comienzan con un pronombre se escriben en minúscula si el verbo al que acompañan es dicendi (o dicendi sustituido u omitido).

—El más caro del barrio, te digo —se vanaglorió Sam—. ¿Quién si no iba a poder costearse algo así?
—¿Y no es demasiado ostentoso? Por no decir que es una diana para ladrones —se burló Zoe, a quien la soberbia de su primo siempre le parecía tan tierna como ridícula.

Pensamientos de los personajes

Cuando reflejamos los pensamientos de un personaje, iniciamos el mensaje con una comilla latina de apertura («) y lo concluimos con una de cierre (»).

Para escribir las comillas, debes teclear Alt + 174 y Alt + 175 respectivamente.

 Si colocamos una acotación en medio del pensamiento, lo más aconsejable es no cerrar las comillas para volver a abrirlas, sino colocar la acotación entre rayas. 

«¿Por qué no harán los Huesitos más grandes? se preguntaba Lucas mientras devoraba los barquillos de chocolate uno detrás de otro—. Madre mía, a este paso no voy a caber en el bañador».

Verbos de pensamiento y sentimiento

Si un verbo que expresa pensamiento o sentimiento indica la forma en la que un personaje dice algo, se considera que cumple con la misma función que un verbo dicendi y por lo tanto su acotación va en minúscula:

—¡El espectáculo más hermoso de la historia! —se emocionó Carla—. ¡Lo vería mil veces más!

Si expresan una acción que el personaje realiza después de la primera oración, su acotación se escribe en mayúscula después de la puntuación de final de oración correspondiente.

—Esta era mi abuela; ¿ves que guapa sale aquí? —Se emocionó recordando la granja donde pasó su niñez—. ¡Tendrías que haberla visto ordeñando a Clarisa!

Acotación en mitad de una oración de un personaje

En este caso, la acotación se considera un inciso, por lo que comienza con minúscula y no termina con puntuación de final de oración.

—Uno, dos lanzó a su hermana en el aire entre carcajadas— ¡tres! ¡Vaya cara se te ha quedado! 

Intervenciones de más de un párrafo

Hay veces en las que un personaje habla bastante (por ejemplo, para contar una historia dentro de la narración) por lo que necesitamos organizar su discurso en varios párrafos. Para ello usamos las comillas de seguimiento (»).

Las comillas de seguimiento se colocan a partir del segundo párrafo de la intervención del mismo personaje. El primer párrafo se escribe con una raya como cualquier diálogo normal. Cuando termina la intervención la cerramos con punto y aparte. 

Todo empezó un día en el que el capitán dijo que navegaríamos en dirección a una nueva isla. El viento nos era propicio e impulsaba nuestras velas hacia la abundancia.
»Deberías haber escuchado el canto de los muchachos aquel día. Sus voces perfectamente armonizadas le daban fuerza a sus brazos esculpidos y tostados por los largos días al sol e impulsaban nuestro navío.

Diálogos dentro de un diálogo

Dentro de la intervención de uno de los personajes, las citas o uso de las palabras textuales de terceros, que pueden estar presentes o no, van entre comillas angulares.

—¿Y a tu hermana le gustó la película?
—Pues ya la conoces. Llevábamos cinco minutos y soltó: «Vaya aburrimiento, el tráiler estaba mejor que la película». Seguimos viéndola otra media hora y después se levantó y antes de marcharse siseó: «Me debes cinco minutos y una hora de mi vida, maldita». 

Otra opción es iniciar el diálogo dentro del diálogo en una nueva línea, con cada intervención introducida por una comilla de seguimiento y una raya. Si el personaje narrador sigue hablando sin desarrollar el diálogo que está contando, usamos la comilla de seguimiento.

—Estaba en aquella fiesta y se me acercó un tipo bastante raro.
»—Oye, tú eres el hermano de Joe, ¿no? —me preguntó.
»—Qué va, estás confundido. Es que tengo una cara común.
»Pero no, ni cara común ni nada. Lo que pasa es que llevaba un morado que ni te imaginas.

Diálogos con puntos suspensivos

Los dos puntos se escriben siempre pegados a la palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue; pero si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos.

Por lo tanto, los puntos suspensivos se escriben siempre antes de la primera raya de inciso y dejando un espacio delante de la raya.

Si la intervención del personaje se queda inconclusa, la acotación empieza en mayúscula. 

—Las tropas deben marchar al alba si queremos vencer la batalla, han de… La reina titubeó—. Ordénales que se replieguen. Un ataque sería en realidad demasiado arriesgado.

Por el contrario, si los puntos suspensivos se usan para introducir una pausa en el discurso del personaje, la acotación comienza en minúscula.

—Recuerda que tienes que comprar plátanos, pan, ajo en polvo… se tomó una pausa para recordar qué más necesitaban— y leche. Sí, eso es. Necesitamos leche.

¿Y para qué usamos los puntos suspensivos en los diálogos?

1. El personaje expresa temor, duda, vacilación o suspense.

—No sé qué carta jugar… ¿Debería descartarme del siete de tréboles?

2. El personaje desea dejar su mensaje inconcluso.

—Bajé a la cocina después del estruendo y… Dios mío, no puedo. No quiero acordarme de aquel horror.

3. Los personajes se interrumpen los unos a los otros.

—Sí, como te lo cuento. ¡Había por lo menos diez enemigos! Me costó un poco pero ya…
—¡Cállate ya, Grum! ¡Siempre estás con las mismas fantasmadas!

4. Insinuaciones de palabras malsonantes.

—¡Vaya m… de partido! ¡Los jugadores fueron una panda de hijos de p…! ¡Mira que perder la semifinal!

5. Enumeraciones.

—En aquel bosque había fresnos, pinos, robles, encinas… Incontables árboles que formaban juntos un manto verde y dorado.

Diálogos con dos puntos

Al escribir diálogos, cuando la narración introduce una intervención y la expresión termina el párrafo, se escriben dos puntos y a continuación se continúa con el diálogo aplicando las reglas generales.

Kyo estaba muy nervioso, pero sabía que había llegado el momento. Así que hizo acopio de fuerza y habló:
Compañeros, tengo que confesaros que fui yo quien se comió el último rosco.

En ciertas ocasiones, es la propia acotación la que anuncia que la intervención continúa y acaba en verbo dicendi, así que colocaremos los dos puntos detrás de la raya de cierre.

—Podría quedarme mirándola durante horas, tío. Es simplemente perfecta. —Cuando Carlos terminó de babear, añadió—: ¿Crees que le gustaré? ¡Venga, tengo que gustarle! ¡La necesito en mi vida!

Los dos puntos pueden utilizarse en la intervención de un personaje cuando reproduce citas o palabras textuales.

—Abrí la página de aquel libro impío. Mis labios pronunciaron su título: «Hechizo de resurrección», y entonces supe que acababa de encontrar lo que había venido a buscar.

Practica para alcanzar la maestría

A lo largo de esta entrada hemos visto lo complejo que es escribir diálogos con una puntuación correcta. No te agobies si al principio te parecen demasiadas cosas que tener en cuenta, lo importante es darle a las teclas y componer tu primer borrador, ya que la historia siempre debe estar por encima de la ortotipografía. Escribe, escribe, escribe. Y si te bloqueas, ¡recuerda que siempre hay unas pautas que puedes seguir para despertar tu creatividad y seguir escribiendo! Una vez te enfrasques en la revisión, ya habrá tiempo de ajustar todos los puntos, rayas y otros signos infernales.

Existe alguna que otra variante más particular y específica que afecta a la ortotipografía de los diálogos, pero a rasgos generales, estas son las situaciones más comunes a las que nos enfrentamos a la hora de componer nuestros textos.

Espero que esta entrada te haya resultado interesante y enriquecedora. Recuerda que puedes volver a ella cuando tengas cualquier duda, y que puedes dejar un comentario si hay algo más que necesites saber y no hayas conseguido clarificar con estas explicaciones.

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