Microficción, seis estrategias para sorprender

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En el día a día de los escritores, donde las redes sociales y los caracteres reducidos son la norma, la microficción es una herramienta de creación narrativa poderosa. Nos permite transmitir verdades profundas y emociones humanas universales en solo unos pocos párrafos cortos. Cuando se hace bien, la microficción puede tocar el alma de los lectores.

¿Qué es la microficción?

La microficción es un género dentro de la ficción, algo así como una historia muy corta. Si bien no existe un recuento de palabras establecido que separe la microficción de los cuentos cortos más tradicionales, la microficción puede ir desde unas pocas palabras a algunos párrafos.

La microficción cuenta con tres características que la definen y la identifican con bastante precisión:

En primer lugar, se tratan de textos breves. La microficción cuenta una historia completa en tan solo unos pocos párrafos. No hay un límite de palabras definido para este género, pero generalmente van desde solo seis palabras como mínimo hasta alrededor de 1.000 palabras como máximo.

Las historias de microficción presentan una trama completa. Es decir, tienen un principio, un desarrollo y un final. Es una forma de distinguirlas de un poema en prosa o una viñeta, que pueden explorar una emoción, un recuerdo o un pensamiento sin una trama.

Finalmente, la microficción a menudo se guarda un as en la manga: una sorpresa llamativa que causa impresión al lector. Generalmente, esta sorpresa aparece en forma de un final retorcido o una última línea inesperada. El objetivo es incitar al lector a pensar profundamente sobre el verdadero significado de la historia.

6 consejos para escribir microficción

Escribir microficción puede ser un gran ejercicio en momentos de actividad creativa, entre otras técnicas que puedes usar para vencer la página en blanco. ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de componer este tipo de textos?

1. Explota tu título

El título puede ser una gran herramienta para crear el tono que quieres para tu microhistoria o para situar a la audiencia en la clase de historia que vas a contarle. Es un recurso útil para generar expectativas en los lectores.

2. Usa un lenguaje visual

En las microhistorias, cada palabra cuenta, por lo que intenta que tus oraciones transmitan a los lectores tanto como puedas. En muchas ocasiones, los adverbios y los adjetivos solo sirven para entorpecer y enlentecer el desarrollo de la historia. Los sinónimos siempre estarán de más, así como las frases excesivamente largas.

3. Céntrate en una escena

La microficción no es el mejor medio para explorar más de una escena, ya que el límite de palabras es limitado. Intenta que tu inicio, nudo y desenlace estén enmarcados dentro de la misma escena y que toda la trama se desarrolle de forma dinámica.

4. Escribe sobre un protagonista o dos

Por cuestiones de espacio, no es recomendable que tu microficción cuente con más personajes de la cuenta. Al igual que ocurre con historias más largas, ya sabemos la importancia que tiene la consolidación narrativa en todo lo que escribimos. 

5. Narra en primera persona

Aunque la microficción también funciona en tercera persona, la primera persona puede hacer que tu audiencia conecte más con el protagonista de tu microficción. No tenemos demasiado espacio para crear un lazo empático entre los lectores y los personajes, por lo que la primera persona puede ser un buen puente para conectarlos.

6. Sorprende a tu audiencia

Ya hemos mencionado que uno de los rasgos que caracterizan a la microficción es su capacidad de sorprender. Busca un giro para tu historia que deje al lector reflexionando; cambia el tono de la historia en la última oración o desvela una pieza que desmorone todo el puzle. 

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