Personajes secundarios para vitaminar tus historias

Los personajes secundarios pueden aportar más a tus lectores de lo que te imaginas. En este artículo, desarrollaremos tres ideas que harán que tus personajes secundarios cobren una mayor importancia en tus tramas.

La chispa de tu historia

Los personajes secundarios son más importantes de lo que crees. Es una lección que aprendí mientras escribía el borrador de mi #ProyectoReinaCristal, el cual se encuentra ahora mismo en proceso de edición,  y la estoy aplicando ahora mientras escribo el borrador de mi #ProyectoCiudadSinSol1. Claro que necesitas un buen protagonista que conecte con tu audiencia, pero el elenco de personajes secundarios es igual de importante para que la historia fluya y sea llamativa.

Diálogo antes que exposición

Si tu protagonista es una investigadora privada en una sociedad victoriana, rodéala de médiums, científicos y vividores de los bajos fondos. Esto te permitirá usar el diálogo para explorar las opciones de tu heroína, o quizás favorecer diferentes reacciones de tus lectores que puedan enriquecer su experiencia lectora a través de personajes con los que puedan sentirse más identificados. Hay momentos para concentrarse en la introspección de los personajes, por supuesto, pero en la mayoría de los casos, las conversaciones son una forma más interesante y dramática de hacer avanzar la historia. 

A todos nos viene a la mente esas maravillosas conversaciones que Holmes tiene con Watson mientras explica cómo deduce las cosas. Si las imaginamos como meras cavilaciones dentro de la mente del detective más famoso probablemente se necesitarían muchas más palabras por parte del escritor y encima el autor solo podría explorar la voz de Holmes. Hacer que un personaje secundario haga preguntas clave que favorezca que el protagonista se ponga en marcha es una forma consolidada y atractiva de hacer avanzar la narración.

Personajes secundarios con metas

Los personajes secundarios pueden enriquecer tu novela de formas que no esperarías si los visualizas como seres humanos con todos sus defectos y virtudes. Toda su existencia no debería girar en torno a las necesidades del protagonista, ni para que este tenga con quien charlar voz alta o un recadero que se encargue de aquello que a él no le apetece hacer. Intenta desarrollar tus personajes secundarios con la misma profundidad de tu protagonista. Deben tener sus propios sueños, sus metas, sus formas de entender la vida. Sus necesidades no deben estar vinculadas exclusivamente a los de su héroe.

Trabajar con personajes secundarios bien elaborados puede complicarte la vida como autor, claro está. En numerosas ocasiones verás que tu héroe necesita que un personaje en concreto lleve a cabo una acción determinada para avanzar su arco narrativo. Sin embargo, esa acción podría ir en contra del código moral del personaje en cuestión, o en contra de sus propios deseos u objetivos. Esta complicación, sin embargo, puede ofrecerte una oportunidad maravillosa de introducir nuevos conflictos en tu narración. 

Depende del autor, por supuesto, descubrir cómo resolver tales conflictos y decidir en qué forma afectarán al hilo argumental principal. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los personajes reales rara vez existen simplemente para servir los deseos de un protagonista o para facilitarle la vida al autor. Por eso, los personajes realistas complican las cosas y, lo que es más importante, es mucho más divertido leer sobre ellos.

Enriquece tus historias de formas inesperadas

Existe una técnica que ayuda a que los lectores se queden prendados de los personajes secundarios. Es una técnica que podría darte algún que otro quebradero de cabeza si eres un escritor de tipo mapa, pero tal vez te guíe hasta ciertos elementos narrativos y revelaciones de personajes que nunca habrías descubierto con su esquema y, por lo tanto, hasta una historia más rica.

La técnica es sencilla. Después de escribir un capítulo o una escena crucial, aléjate del teclado. Luego dedica cierto tiempo a visualizar el mismo capítulo desde el punto de vista de cada personaje secundario que participa en él. Puede que sepas cómo se relaciona tu protagonista con lo que sucede en ese capítulo, pero, ¿qué piensan tus personajes secundarios al respecto? ¿Cómo reaccionarán?

Esto puede desencadenar en tu mente momentos maravillosos y enviar tu trama en direcciones inesperadas, que probablemente doten al conjunto de un mayor realismo que una trama centrada simplemente en los deseos y necesidades de tu personaje protagonista.

Un ejemplo: Imagina que tu protagonista, un poderoso mago jefe de una banda de maleantes, envía a sus esbirros en busca de una poderosa gema que hará que quien la posea obtenga dones excepcionales. Le ha ordenado a su subordinado, un tipo de mala vida llamado Sanx, que le traiga el artefacto si consigue dar con él. Sin embargo, una vez el esbirro se apodere de la gema mágica, ¿no tendría más sentido que se la quedara para él? Quizá no es lo que tenías pensado para tu protagonista, pero a cambio ganarás un nuevo antagonista para tu historia y un arco narrativo interesante que explorar. 

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *