Escribir una historia cinemática

Escribir una historia que tenga todos los elementos atractivos de un guion en forma de novela puede ser un desafío, pero si se hace bien, puede conducir a un manuscrito dinámico y refrescante que seguramente llamará la atención de agentes y lectores. A continuación, presentamos siete consejos que pueden ayudarte a dinamizar tus historias y hacerlas mucho más visuales y agradables de leer.

Una premisa sólida

Lo más importante a la hora de empezar a escribir es tener una semilla de la que parta todo el proyecto. Debes ser capaz de sintetizar toda la historia en una frase. De esta forma, tendrás mucho más claro como autor hacia dónde apuntar. Escribir teniendo en cuenta tu premisa hará que tu historia tenga una mayor consistencia.

Potencia los cinco sentidos

Suena obvio, lo sé, pero en una novela es fácil perderse en la exposición y en los pensamientos y sentimientos internos de tus personajes. En el cine tienen un elenco y un equipo amplios para darles vida. Habrá dirección, iluminación, diseño, interpretación, una banda sonora, por nombrar algunos. Con las novelas, debes ser muy consciente de que solo tienes tus palabras para despertar la imaginación del lector. Así que tú debes ser la cámara, y tienes que mostrar tanto el plano general como el primer plano. debes ofrecer a tu lector una panorámica de todas tus localizaciones, como una acantilado olvidado en una tarde lluviosa, las colinas onduladas de un páramo, las luces de una ciudad por la noche… Muéstrales a vista de pájaro tu mundo o el campo de batalla de tu épica escena final. Por supuesto, la vista no es el único sentido al que podemos apelar. Usa las palabras para evocar los demás sentidos: un ruido, un olor, un sabor… a menudo son un atisbo de algo diminuto que normalmente se puede pasar por alto.

Cuida tu estructura

La estructura es de suma importancia en un guion. Con las novelas, este patrón de momentos puede serpentear más. Sin embargo, si quieres una sensación cinematográfica, te recomiendo que dediques más tiempo a planificar tu trama. Piensa en el orden de las escenas y el orden de los capítulos. Piensa en cuándo entrar en un momento y cuándo salir. Si tienes una historia que explore el trasfondo de tu mundo o de un personaje, considera el mejor lugar para presentarla. Al principio, incluye solo ideas que te ofrecerán buenas oportunidades narrativas al final. Concéntrate en esas preguntas iniciales: quién, por qué, cuándo, dónde. ¿Cuál es el momento que enciende la reacción en cadena que es tu historia? Incluye puntos de inflexión. Crea giros y sorpresas. Mantén el ritmo pero no te apresures. Construye tu narrativa con un final climático que deje un buen sabor de boca al lector. Las fórmulas establecidas son un buen punto de partida que puede ayudarte, pero también puedes ser rompedor y crear tus propias estructuras narrativas.

Tensión dramática

La tensión a menudo se centra en las esperanzas y los sueños de un personaje y los obstáculos que se interponen en su camino. También podemos ver todo lo que un personaje dice o hace, o no dice o no hace, como una elección, incluso si es subconsciente. Esto aumenta inmediatamente la sensación de dramatismo. Al igual que la brecha entre lo que un personaje y otros personajes saben, y la que existe entre un personaje y el lector. Utiliza estos espacios para crear una sensación de fricción. Y recuerda la vieja máxima de los escritores, «enseña, no cuentes». Contar sofoca la tensión dramática.

Acción y diálogo

Los guiones se componen esencialmente de estos dos elementos, y las novelas cinemáticas no son una excepción. Por supuesto, las descripciones son también necesarias para mostrar nuestro mundo y situar al lector en el contexto donde tienen lugar los hechos que queremos narrar. Pero las historias tienen que ver con la acción y las consecuencias, con la resolución de conflictos, la superación de obstáculos y la interacción entre los diferentes personajes. Debemos poner a un personaje en una situación determinada y permitir que sus reacciones desencadenen una serie de consecuencias que tengan efectos dramáticos. Debemos usar la acción y el diálogo para revelar las motivaciones de nuestros personajes e insuflarlos de vida.

Encaja todas las piezas

¿Tu novela cinemática incluye momentos importantes, emocionantes y memorables? ¿Una pelea, una fuga, una persecución, una escena de triunfo o fracaso, de comedia de risa, pérdida conmovedora o romance conmovedor? Las películas suelen incluir varios de los mencionados. Son los momentos los que se quedan contigo una vez la película ha terminado. Debes incluir escenas épicas y llamativas que se queden en la retina del lector, que le sorprendan y le hagan recordar tu libro con un buen sabor de boca.

Crea personajes inolvidables

Dejo uno de los consejos más importantes para el final. Al menos, es mi parte favorita del proceso. Todas las historias tratan sobre los personajes, pero en las películas, los viajes que realizan, literal y psicológicamente, suelen estar claramente definidos. Los personajes tienden a tener un objetivo, incluso si es emocional, que la audiencia puede comprender e incluso compartir, lo que hace que se vea reflejada y empatice con ellos. Sus intentos por lograr este objetivo los cambia, los hace evolucionar. Así que piensa en quiénes son tus personajes centrales al comienzo de tu historia y en quiénes se han convertido al final. Puedes tener una premisa fabulosa, grandes escenarios y una estructura ajustada, pero sin personajes completamente desarrollados, toda tu narración se irá al traste.

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