Reseña de Seis de Cuervos, de Leigh Bardugo

Ya he mencionado en otras ocasiones lo que me encanta el Heist, e incluso he reseñado otras obras del género, como Las Mentiras de Locke Lamora de Scott Lynch. En esta ocasión, os presento Seis de Cuervos, la incursión en las historias de ladrones y criminales de Leigh Bardugo, la creadora del Grishaverse. Es una historia bastante cinemática con unos protagonistas peculiares que muy probablemente te enamorarán. Kaz y sus cuervos son personajes quizá demasiado arquetípicos, pero a veces, que te den lo que esperabas encontrar sin demasiadas sorpresas puede ser también una experiencia de lectura agradable. 

La verdad es que entré en este libro con unas expectativas muy altas por la legión de fans que tiene y por el hype que genera. Quizá por eso, después de leerlo, me quedé con una sensación un poco agridulce. No me pareció un mal libro, pero tampoco es ninguna maravilla. Es una buena historia para pasar el rato, disfrutable en inglés y en ocasiones desagradable en español.

Como puntos fuertes de esta novela destacaría cuatro cosas:

1. La escritura de Leigh Bardugo (en inglés), bastante digerible y muy acertada para una obra de este género.

2. El worldbuilding es bastante interesante, aunque es verdad que en este caso la autora venía ya con los deberes hechos con su trilogía anterior. La saga de Alina Starkov ya nos había mostrado el mundo del Grishaverse, por lo que la autora simplemente encaja su nueva obra dentro de ese contexto. Esta trilogía, de la que hablaremos en otra ocasión, generó opiniones bastante diversas, pero por lo general no ha cosechado críticas tan positivas como Seis de Cuervos.

3. La estructura es el punto más fuerte de la obra. Todos los elementos narrativos están puestos al servicio del género, y si me preguntaran por una obra que ejemplifique cómo estructurar una buena historia Heist, quizá Seis de Cuervos podría ser una de mis recomendaciones. La sucesión ágil y rápida de escenas que hacen avanzar la historia, la mezcla de un hilo narrativo principal con algunas escenas retrospectivas que profundizan en el pasado de los personajes y el cambio continuo de puntos de vista hacen que al lector no le cueste demasiado trabajo devorar sus páginas.

4. Los personajes. Aunque ya hemos dicho que son excesivamente arquetípicos, casi todos tienen un trasfondo cautivador que poco a poco hace que te enamores de ellos. Quizá Matthias y Wylan sean dos clichés andantes y además el segundo ni siquiera tiene un capítulo narrado desde su punto de vista, por lo que resultan los menos interesantes y con los que más trabajo cuesta empatizar.

Analizados los aspectos más positivos de la novela, es hora de darle un poco de cera.

El primer aspecto negativo que hace que la historia no me cuadre del todo es la edad de los personajes. La autora nos presenta un grupo de adolescentes de 17 años, pero en ningún momento te los imaginas de esa edad por las vivencias que experimentan o su desarrollo psicológico.

Otro detalle que rompe la narrativa es la cojera de Kaz. A pesar de necesitar bastón para caminar, en muchas escenas del libro lo descubres haciendo proezas físicas dignas de un atleta. En ningún momento su cojera se muestra como un obstáculo que le impida hacer algo o que le obligue a adaptarse, con lo cual se convierte en un mero elemento estético gratuito.

En cualquier caso, sin lugar a dudas, lo peor de la historia de Seis de Cuervos es el shippeo de sus personajes. Es inverosímil y gratuito que de los seis personajes que componen el grupo, todos acaben emparejados entre sí. Se siente absurdamente forzado y la escritora pierde la oportunidad de explorar otro tipo de relaciones más allá de las románticas. La única interacción entre personajes que me pareció interesante fue la que se da entre Nina e Inej.

En cuanto a los aspectos más formales, el estilo de Leigh Bardugo es cinemático y refrescante, bastante apropiado para este género. Eso sí, cuando lees la obra en el idioma original. Como traductor literario de formación, me gusta leer algunas obras en ambos idiomas, y tengo que confirmar lo que ya había leído por ahí: la traducción de Seis de Cuervos es una absoluta aberración. No solo suena forzada y ridícula, sino que carece de revisión y tiene incluso faltas de ortografía y gazapos. Espero que en ediciones posteriores a la que yo tuve la oportunidad de disfrutar hayan corregido, al menos, las cuestiones ortotipográficas.

En conclusión, recomendaría este libro a todos aquellos que busquen una historia de género Heist palomitera por su buen worldbuilding y sus personajes típicos pero divertidos. No es un libro de diez ni pasará a la historia como una obra maestra del género, pero puede hacerte pasar un buen rato, especialmente si tus expectativas no eran tan altas como lo fueron las mías al abrir la primera página.

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