Cómo escribir pensamientos: guía de ortografía

Escribir pensamientos de nuestros personajes en un texto narrativo es en ocasiones un verdadero dolor de cabeza. Genera bastantes dudas en los escritores noveles y, lo que es más grave, llenan las obras publicadas de errores ortotipográficos. En numerosas ocasiones, directamente, están mal expresados, En otras, aunque no se detectan errores de forma, parecen poco naturales. Y la pesadilla es todavía peor cuando escribimos en primera persona.

Debemos tener en cuenta una serie de consideraciones para expresar bien los pensamientos en nuestras narraciones. También contamos con un par de ases bajo la manga para sacarles más partido, lo cual nunca viene mal para los escritores más avanzados.

Tercera persona. Pensamientos directos e indirectos

Para empezar, a diferencia del diálogo, que se marca en nuestra lengua con una raya  (—)  los pensamientos, en su forma directa, irán siempre entre comillas.

Pensamiento:

«¿Por qué lleva toda la noche sin decir nada?».

Diálogo

¿Por qué llevas toda la noche sin decir nada?

Localizar las comillas en el teclado

En español, se prefiere la comilla latina o angular (« ») frente a la inglesa. Para escribir la comilla en el ordenador, según tu sistema operativo, puedes usar las siguientes combinaciones de teclas:

  • Usuarios de Windows: Alt + 174 o Alt + 175 (funciona en la mayoría de procesadores).
  • Para usuarios de Mac: Alt + Mayúsculas + tilde / {‘ y para cierre ‘Alt + Mayúsculas + ç / }.

Distinguir forma directa e indirecta

Nos referimos a pensamiento directo cuando hablamos a la oración exacta que se le pasa al personaje por la cabeza. El pensamiento directo, en tercera persona, se mostraría entonces con esa oración exacta entrecomillada, y no en cursiva como suele preferirse en la lengua inglesa. Puede ir acompañada de verbos de pensamiento en una acotación posterior, en cuyo caso el verbo irá en minúscula y separado de la comilla mediante una coma y un espacio.

Bien:

«Esa tarta tiene una pinta deliciosa», pensó Julia. 

Mal:

«Esa tarta tiene una pinta deliciosa». Pensó Julia.

Esa tarta tiene una pinta deliciosa pensó Julia.

Cuando queremos insertar una acotación en mitad del pensamiento directo, tenemos dos opciones.

1. Podemos insertar la acotación entre rayas sin cerrar las comillas:

Bien:

«Esa tarta tiene una pinta deliciosa,pensó Julia quizá debería zampármela entera». 

Mal:

«Esa tarta tiene una pinta delicios,a» —pensó Julia— «quizá debería zampármela entera».

2. Es posible cerrar las comillas, colocar la acotación y abrir unas nuevas comillas.

Bien:

«Esa tarta tiene una pinta deliciosa», pensó Julia, «quizá debería zampármela entera». 

Mal:

«Esa tarta tiene una pinta deliciosa» —pensó Julia— «quizá debería zampármela entera».

Cuando narramos un pensamiento indirecto quiere decir que ya no incluimos la frase exacta del personaje, sino que es la voz narradora la que nos dice lo que está pensando el personaje.

Pensamiento Directo:

Mientras observaba a los pájaros, Galen pensó: «¡Deseo tener alas como ellos para escapar!».

Pensamiento Indirecto:

Mientras observaba a los pájaros, Galen pensó que deseaba tener alas como ellos para escapar.

El texto ya no refleja las palabras exactas del personaje, sino que es el narrador el que nos las dice. Por lo tanto:

  • Ya no usamos comillas
  • El pensamiento indirecto ya no está en primera persona (deseo) sino en la persona de la narración, en este caso, tercera persona (deseaha)
  • El pensamiento ya no está en presente (deseo), tal como se le pasa a Galen por la cabeza, sino en el tiempo narrativo, en este caso, en pasado (deseaba)

El escritor podría ir más allá, y las palabras del pensamiento indirecto podrían no ser las palabras literales que Galen tiene en la cabeza, sino una reformulación de la idea principal.

Galen envidiaba el vuelo de los pájaros al observarlos, su aleteo reforzaba aún más sus ansias de escapar.

Pensamientos en narraciones en primera persona

¿Y qué ocurre con los pensamientos cuando narramos en primera persona? En realidad, es algo parecido, aunque hay un importante matiz: como el narrador en primera persona es una voz que viene desde dentro del personaje, se supone que todo lo que el personaje narra son pensamientos.

Por lo tanto:

  • Las comillas no son necesarias.
  • Aún debemos distinguir entre pensamiento directo e indirecto.
  • En la forma de pensamiento directo se pueden omitir los verbos de pensamiento.

Veamos unos ejemplos de pensamientos directos e indirectos en narraciones en primera persona:

Pensamiento Directo:

El dragón alzó el vuelo, y me quedé maravillado al ver sus escamas verdosas brillando a la luz del sol. ¿Cómo podía sostenerse en el aire una bestia así?

Pensamiento Indirecto:

El dragón alzó el vuelo, y me quedé maravillado al ver sus escamas verdosas brillando a la luz del sol. Me pregunté cómo podía sostenerse en el aire una bestia así.

Integrar pensamientos en la narración

Una técnica que puede agilizar tu narrativa y hacer que suene más natural es integrar los pensamientos de tus personajes en los diálogos y en las acciones que realizan. De esta forma, tu estilo resultará más fresco y agradable de leer. En el próximo fragmento, intercalaremos acción y diálogo (en blanco) con pensamientos (en verde):

La nave se movía con violencia, y los soldados nos mirábamos los unos a los otros. ¿Todavía estaba a tiempo de regresar a mi granja y olvidarme de aquella guerra sin sentido? Observaba a mis compañeros. Los más jóvenes temblaban de miedo.

—¿Es que no puedes parar de castañear los dientes? ¡Me estás poniendo nerviosa!

La teniente Derial estaba gritándole a Simons, un chico que apenas acababa de cumplir los dieciséis. ¡No había quién soportara a esa arpía!

—¿Es que no ves que es su primera misión? —Me levanté y me encaré a aquella mujer fornida y malhumorada. ¡Madre mía! ¿Qué estaba haciendo?

Pensamientos extensos

Si los pensamientos de un mismo personaje se alargan durante varios párrafos, debes seguir las mismas normas que en el diálogo en las intervenciones extensas. Al comienzo de cada párrafo, introduce  comillas de cierre hasta que el pensamiento termine.

«¿En serio voy a suspender este examen? No puede ser, después de todo el tiempo que llevo estudiando sería injusto. ¡Si apenas he visto a mis amigos en dos meses? Ni siquiera me acuerdo del color de los ojos de aquel camarero tan simpático que prepara esos Daikiris tan buenos…

»Venga, Samuel, céntrate. Deja de pensar en beber, que eres un borracho. Más libros y menos copas, que ya tendrás tiempo. ¡Pero es que hace demasiado tiempo que no pruebo un buen cóctel! Madre mía, me conformaría con una cerveza fresquita sentado en una terraza.

»No, nada de cerveza. Apuntes. Eso es lo que tienes que pensar. Meterte estos a puntos en la cabeza. Aunque tiene pinta de que vas a tener más tiempo todavía para estudiar. Vas a la recuperación, fijo».

Personajes que se comunican en pensamientos

Si durante toda toda la narración o gran parte de la misma los personajes se comunican todo el tiempo en pensamientos, sería muy molesto para el lector que durante toda la novela los diálogos estén entre comillas, por lo que podrías aclarar al principio que el diálogo de esos personajes es mental y utilizar los guiones.

En caso de que los pensamientos se mezclen con el diálogo o haya un personaje que hable en pensamientos y otro no, se pueden usar ambas opciones. Se puede explicar al principio a qué se debe la aparición de las comillas, para que el lector tenga claro que no se trata del pensamiento del personaje. 

«Voy a consumir tu esencia sin dejar ni una gota», dijo la voz del demonio en la mente de Daist.

—¿Crees que te tengo miedo? —preguntó el hechicero. Estaba acostumbrado a ese tipo de seres.

«Puede que todavía no. —La voz dejó una pausa de varios segundos—. Pero me lo tendrás».

Practica, revisa y aprende de tus errores

Como siempre defendemos en Tinta y Engranajes, la mejor forma de aprender a escribir pensamientos o cualquier otro tipo de texto es practicar. Sigue todas estas pautas y vuelve a esta entrada cada vez que necesites repasar cualquier aspecto con respecto a escribir pensamientos. ¡Poco a poco aprenderás a hacerlo con la precisión de un corrector!

Si tienes cualquier duda al respecto, deja tu comentario o contáctame por redes sociales.

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