Fascinante y espeluznante: el terror japonés

¿Por qué el terror japonés fascina al público occidental? ¿Qué elementos subyacentes lo conectan con nuestro propio miedo, a priori tan diferente a los terrores de una cultura tan lejana?  En esta entrada, exploraremos las características de este subgénero del terror.

Sistema de creencias

La religión y la filosofía juega un papel relevante en la concepción del terror japonés. Las dos religiones principales de Japón son el budismo y el sintoísmo. Los eruditos coreanos trajeron el budismo a Japón desde China alrededor del año 500 d.C., pero el sintoísmo es autóctono del país. Curiosamente, la mayoría de los japoneses hoy en día practican tanto el sintoísmo como el budismo, según las circunstancias; por ejemplo, las bodas suelen ser sintoístas, mientras que los funerales son típicamente budistas. Ninguna religión requiere una membresía estricta, y para la mayoría de las personas, los rituales religiosos se realizan porque son tradicionales, no porque impliquen una fuerte alineación religiosa.

Gracias a esta flexibilidad religiosa, la cultura japonesa tiene una gran cantidad de leyendas y creencias de dos religiones diferentes en las que basarse. El budismo enseña que la vida es una fachada y que el ciclo interminable de muerte y renacimiento solo puede evitarse convenciéndose uno mismo de este engaño. Muchas historias de fantasmas budistas están diseñadas para reforzar esa idea. El sintoísmo, por otro lado, enseña que se puede rezar a cualquier persona muerta y, por lo demás, tiene muy poco que decir sobre la vida después de la muerte. El mito de la creación sintoísta describe Yomi (黄泉), la tierra de los muertos, pero con la introducción del budismo, Yomi se adaptó para ajustarse al concepto budista de múltiples infiernos. En la práctica, las enseñanzas sintoístas rara vez tratan la muerte directamente, y solo sugieren que cada persona tiene un alma (llamada reikon ; 霊 魂) que puede quedarse atrapada en el mundo de los vivos si la persona muere mientras se siente embargada por un exceso de emoción o no se le da un funeral como es debido.

Este concepto de «exceso de emoción» proporciona los cimientos de la mayoría de los las historias de terror japonés contemporáneas. El punto más importante aquí es que los japoneses normalmente no se alinean rígidamente ni con el budismo ni con el sintoísmo, y la reconciliación de estas dos religiones requiere que la sociedad acepte que la mayor parte del universo se encuentra fundamentalmente más allá de la comprensión humana. Por lo tanto, existe un nivel de ambigüedad entre las creencias que le da al terror japonés una base sólida sobre la que operar.

Apariciones clásicas y monstruos

Las criaturas japonesas de otro mundo se pueden dividir en dos categorías: youkai (妖怪) y yuurei (幽 霊).

Los youkai son seres extraños que a menudo son tan bizarros como aterradores. Típicamente físicos (a diferencia del yuurei más etéreo), los youkai son similares a los monstruos occidentales: son parecidos a animales y a menudo tontos, y aunque pueden ser maliciosos, rara vez mantienen objetivos o planes a largo plazo. Esta clase de monstruos incluye goblins, ogros y similares, así como criaturas neutrales o benévolas como el tanuki (un bromista que cambia de forma que parece un mapache grande) y el tsuchinoko (una criatura parecida a una serpiente que es ancha por del centro y puede saltar largas distancias)Hay muchos tipos de youkai, y aparecen por todas partes en dibujos animados y cómics japoneses. Sin embargo, estas criaturas generalmente no dan mucho miedo, y no tienen gran impacto en occidente fuera de los videojuegos (por ejemplo, el traje de mapache de Mario es un disfraz de tanuki) y los cómics, donde rara vez se los representa como criaturas temibles.

Los Yuurei, por otro lado, son el corazón del terror japonés. Los Yuurei son fantasmas o espíritus que se han quedado atrapados en este mundo porque tienen algunos asuntos pendientes o porque murieron en medio de una intensa emoción. A diferencia de los youkai, los yuurei tienen un propósito o misión singular, y muy a menudo son maliciosos. Se dice que una persona que se convierte en fantasma olvida todo lo demás sobre su vida y se concentra solo en lo que le impide descansar. Hay decenas de historias sobre fantasmas que regresan para perseguir a sus asesinos, o para expresar la angustia que los llevó al suicidio, o para recompensar a quienes cumplen su último deseo.

El concepto subyacente detrás del yuurei japonés es onnen (怨念), la idea de que algunas emociones son tan fuertes que su poder puede extenderse más allá de la tumba. Casi todas las historias de fantasmas clásicas y contemporáneas de Japón operan en onnen: a. El Onnen es el concepto central detrás de los yuurei y diferencia notablemente el terror japonés de las obras occidentales.

Los japoneses a menudo retratan a los yuurei como personas vestidas con atuendos funerarios blancos con cabello largo y oscuro. Originalmente, los yuurei se representaban en el arte y el teatro como indistinguibles de la gente común, pero en el siglo XVIII el estilo cambió: desde entonces, las piernas de los fantasmas parecen desvanecerse en el aire, y a menudo se muestra que tienen los brazos extendidos y las manos flácidas. Por alguna razón, los yuurei suelen ser sobre todo mujeres. Quizás esto se deba a que, en la tradición japonesa, tan machista como la mayoría, se cree que las mujeres guardan rencor durante más tiempo y con más fuerza que los hombres.

Los yuurei japoneses tienden a acechar a una persona o a encantar un lugar específico. Ya que los Yuurei tienen una razón explícita para quedarse en el plano mortal, no suelen perder el tiempo atacando a personas que no tienen ninguna relación con ellos. En muchas historias aparece la idea de que los problemas de los espíritus se pueden resolver utilizando una efigie o un proxy. Esta mecánica refuerza la idea de que los espíritus japoneses tienen un propósito singular en el mundo humano y que no siempre necesitan ser maliciosos para lograr sus objetivos.

El universo se rige por reglas

Este es un tema central en el terror japonés; casi siempre podemos ver algún tipo de progresión lógica basada en algún conjunto implícito de reglas que gobiernan la forma en que funcionan todas las cosas. Ya hemos hablado del onnen y algunas de las reglas asociadas con la muerte, pero esta característica implica que hay reglas para todo. Esto a menudo se manifiesta como una secuencia de eventos que deben ocurrir antes de que se pueda revelar el terror.

La sociedad moderna no protege del más allá

Esto no significa necesariamente que el gancho de la historia tenga que ser sobre la aniquilación de toda la raza humana. Pero la historia debe tratar sobre un suceso devastador para el mundo del protagonista, y el héroe debe estar dispuesto a hacer cualquier cosa para evitar que ocurra. Por lo tanto, la historia podría girar en torno a un hijo que intenta rescatar a sus padres de un asesino en serie, o de una mujer inocente acusada de asesinar a su marido que intenta demostrar su inocencia. El conflicto tiene que ser interesante y realista para garantizar que los lectores se identifiquen con el protagonista.

Los humanos no entienden las reglas universales

Un tema igualmente central es que las reglas y el razonamiento detrás de ellas pueden no ser algo que la gente pueda comprender y, por lo tanto, uno debe aceptar lo que no puede explicar.

Perseverancia ante la destrucción total

Es imposible hablar de la cultura japonesa moderna sin reconocer el impacto que las bombas atómicas tuvieron en la psique japonesa. Un mundo que ha sido completamente destruido y que aún debe mantener la vida es un tema que se repite constantemente en los medios japoneses modernos.

Espacios húmedos

Mientras que los cuentos occidentales de lo macabro tienden a tener lugar en lugares secos y mohosos como mansiones, sótanos o cementerios, los japoneses tienden a asociar los espíritus con el agua y la humedad. Quizás esto se deba a que los meses de verano japoneses se caracterizan por una intensa humedad que persiste incluso después del anochecer. Según la tradición nipona, los espacios cerrados y húmedos son los más propicios para la aparición de espíritus fantasmales.

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