Esquema flexible y creativo para planificar tus historias

Muchos escritores que repudian la planificación y detestan usar esquemas a menudo se dan cuenta, a medio camino, de que no les queda otra que utilizar estos recursos si quieren dotar su historia de una coherencia y una cohesión narrativa digna de cualquier obra literaria con cierto estándar de calidad. No tiene nada de malo improvisar capítulos o incluso historias completas, pero si hay elementos narrativos que no encajan o que varían a lo largo de la otra, perderemos la credibilidad del lector. A continuación, exploraremos una serie de pasos para crear un esquema flexible para cualquier historia que te permitirá divertirte mientras creas tu primer borrador.

Cada vez que en una comunidad de escritores se habla de planificación salta el debate entre quienes se autodenominan brújula o mapa. Sin embargo, la libertad narrativa que defienden unos y la planificación previa que necesitan otros son dos ingredientes indispensables dentro del proceso narrativo. Los escritores aman los esquemas o los odian. O los encontramos liberadores o no podemos soportar lo limitados que son.

La mayoría de las veces, aquellos que juran que no les gustan los esquemas, no los han utilizado nunca, no saben utilizarlos o directamente no conocen su utilidad. Los esquemas no pretenden atrapar al escritor en ideas preestablecidas o minar su creatividad antes de comenzar el primer borrador.

Para imbuir su escritura con todo el poder que te ofrecen los esquemas narrativos, necesitas abordar el proceso desde una mentalidad de flexibilidad y descubrimiento. Cuando rompas tus prejuicios y entiendas esta herramienta como lo que en realidad es, terminarás con una hoja de ruta para el éxito de tu narración. Los mapas de carreteras están ahí para mostrarte la forma más rápida y segura de llegar a su destino, pero ciertamente no te impiden encontrar emocionantes atajos o rutas alternativas durante el camino.

En el mejor de los casos, los esquemas pueden ayudarte a desarrollar tus ideas narrativas, evitar giros sin sentido en la trama y encontrar la estructura adecuada. ¿Y qué es lo mejor de todo? te ahorran tiempo y te evitan la frustración. Esbozar la trama y los personajes en tu primer borrador puede llevar meses de prueba y error. Descubrir esos mismos elementos en un esquema requiere un tiempo bastante menor, lo que te permitirá soltarse y divertirte con tu primer borrador mucho antes.

Echemos un vistazo a cómo aprovechar al máximo el proceso de creación de esquemas narrativos, comenzando con la configuración de tu premisa hasta llegar a una lista completa de escenas. Aunque yo utilizo este método de creación de esquemas narrativos y lo recomiendo encarecidamente, ten en cuenta que no existe una forma correcta o incorrecta de hacerlo. El único requisito es encontrar lo que funciona para ti, que disfrutes de tu propio proceso de escritura. Si comienzas a crear tu esquema y sientes que estas técnicas no te funcionan, en lugar de renegar de los esquemas, considera cómo ajustar el proceso para que se adapte mejor a tu personalidad y estilo creativo.

Elabora tu premisa

La premisa es la idea básica de tu historia. Pero no basta con tener una idea. «Un tío se va de fiesta y acaba secuestrado por una mafia extranjera» es una premisa, pero también es demasiado vaga para ofrecer una guía sólida de la historia.

Por eso, tu esquema debe comenzar con una o premisa bien elaborada que pueda responder las siguientes preguntas:

  • ¿Quién es el protagonista?
  • ¿Cuál es el punto de partida? ¿Cuál es la situación personal del protagonista al principio? ¿Cómo cambiará esa condición o el propio protagonista?
  • ¿Cuál es el objetivo del protagonista? ¿Qué elecciones morales (o inmorales) tendrá que tomar en su intento por lograr ese objetivo?
  • ¿Quién es el antagonista? ¿Quién o qué se interpone en el camino del protagonista para lograr su objetivo?
  • ¿Cuál será el conflicto? ¿Qué contratiempos surgirán cuando el protagonista intente lograr su objetivo?

Una vez que hayas respondido estas preguntas, combínalas en una o dos oraciones.

Esboza ideas de escenas de forma aproximada

Una vez tienes una premisa sólida, puedes comenzar a esbozar tus ideas para esta historia. Escribe una lista de todo lo que ya sabes sobre tu historia. Probablemente llegarás a este paso con un puñado de escenas en mente. Incluso si no tienes idea de cómo estas escenas encajan en la historia, continúa y añádelas a la lista. En este punto, tu objetivo principal es recordar y anotar cada idea que te surja sobre tu historia.

Cuando hayas terminado, revisa la lista. Siempre que te encuentres con una idea que genere dudas, resáltala. Si no sabes por qué tu personaje participa en una persecución en una escena, resáltalo. Si no sabe cómo se conectarán dos escenas, resáltalas. Si no puedes imaginarte cómo es determinado personaje secundario que participa en una escena, resáltalo también. Al hacer una pausa para identificar posibles agujeros en la trama en este paso, te ahorrarás un montón de reescritura más adelante.

El siguiente paso es abordar cada una de las partes resaltadas, una a una. Escribe tus ideas y deja fluir tus pensamientos sin imponerte ningún límite. Debido a que este es el paso menos estructurado del esquema, esta será tu mejor oportunidad para dar rienda suelta a tu creatividad y sondear las profundidades del potencial de su historia. Hazte preguntas y habla contigo mismo sobre el papel sin preocuparte por la puntuación o la ortografía.

Cada vez que creas que se te ha ocurrido una buena idea, tómate un momento y pregúntate si lo que planteas es en realidad bastante predecible. Si la respuesta es sí, escribe una lista de alternativas más originales o rompedoras.

Esboza a los personajes

Para crear un elenco de personajes que puedan ayudar a que tu trama alcance su máximo potencial, deberás descubrir detalles cruciales sobre ellos, no necesariamente al comienzo de sus vidas, sino al comienzo de la historia.

Para hacer esto con tu protagonista, trabaja hacia atrás desde el conflicto. ¿Qué hechos en la vida de tu protagonista lo han llevado a este momento? ¿Su pasado tiene relación con el conflicto? ¿Qué sucesos lo han influenciado para que responda al conflicto de la manera en que lo hace? ¿Qué problemas no resueltos de su pasado pueden complicar aún más la trama?

Una vez que tengas una idea básica de cómo actuará y evolucionará tu protagonista en la historia, puedes comenzar a desenterrar los detalles esenciales de su vida con una entrevista.

Explora la ambientación

Tanto si tu historia se desarrolla en el barrio de toda la vida del protagonista o en una nave que orbita Alfa Centauri, querrás que tu primer borrador tenga una ambientación inmersiva, coherente y bien trabajada.

No elijas una ambientación solo porque suene genial o porque estás familiarizado con ella. Es un recurso narrativo más, y como tal debe ofrecerte escenarios que sean inherentes a la trama. ¿Puedes cambiar la ubicación principal de tu historia sin alteraciones significativas en la trama? Si es así, profundiza un poco más para encontrar un escenario que se adapte mejor a tu trama, tema y personajes.

Según las escenas que ya conoces, enumera los escenarios que vas a necesitar y compón tu ambientación en base a ellos. El worldbuilding es genial, pero a menudo nos perdemos en detalles que no aportan demasiado a la historia. Un worldbuilding cuidado da más verosimilitud a la narración, pero si lo que quieres es una novela publicable y no un atlas de un mundo imaginario, quizá debas redirigir tus esfuerzos. Recuerda la importancia de la consolidación narrativa para mejorar la eficiencia de tu obra.

Escribe tu esquema completo

Por fin estás listo para resumir tu historia en su totalidad. Aquí es donde comenzará la planificación de verdad. En el Paso 2, esbozaste la idea general de la historia al enumerar las escenas que ya conocías y haciendo que encajaran unas con otras. Ahora, trabajarás en tu historia de forma lineal, escena por escena, numerando cada una a medida que avanzas. A diferencia de los bocetos del Paso 2, en los que el enfoque principal era la lluvia de ideas y la exploración de posibilidades, ahora te concentrarás en moldear las ideas existentes en una estructura sólida.

Lo completo que quieras ser depende de ti. Puedes optar por escribir una sola oración por escena («Julius se carga a su hermano»), o puedes dar más detalles («Julius se encuentra con su hermano con una pistola escondida en la gabardina, lo engaña para que vaya con él a la trastienda con la excusa de hablar de la herencia y lo asesina vaciándole el cargador en el pecho»). De cualquier manera, intenta identificar y fortalecer los componentes clave de la estructura de cada escena. ¿Quién será el personaje narrador? ¿Cuál es la meta de la escena? ¿Qué obstáculo evita que se logre ese objetivo y crea conflicto? ¿Cuál será el resultado y cómo reaccionará el protagonista? ¿Cómo se enlaza con la próxima escena?

Trabaja para crear una trama lineal y bien estructurada sin espacios en la historia. Si puedes incluir esta base en tu esquema, luego podrás aplicar todo tu enfoque e imaginación al primer borrador y dar vida a tu historia.

Mientras trabajas mentalmente en cada escena, observa posibles lapsos de lógica o incongruencias entre los eventos de tu historia. Tómate el tiempo para pensar en estos posibles problemas para que no te hagan tropezar más tarde. Si te quedas atascado, intenta saltar a la siguiente escena que conoces y luego trabaja hacia atrás. Por ejemplo, si sabes dónde quieres que terminen tus personajes, pero no cómo llegarán allí, comienza en el punto final y luego intenta averiguar qué tiene que suceder en las escenas anteriores para que sea plausible.

Pon tu esquema en acción

A estas alturas, te sentirás preparado y ansioso por comenzar con el primer borrador. Cada vez que te sientes a trabajar en el manuscrito, comienza revisando el esquema. Lee las notas de la escena actual y la escena siguiente. Antes de comenzar a escribir, resuelve cualquier problema potencial. Si llega el momento (y llegará) en el que se te ocurra una idea mejor que la que habías planeado en tu esquema, no dudes en salirte de la carretera.

Un esquema te ofrecerá una estructura y una guía valiosísimas mientras escribes el primer borrador, pero nunca tengas miedo de explorar nuevas ideas a medida que surjan. Recuerda, el esquema es un mapa que te muestra la ruta a tu destino, pero eso no significa que no puedas agarrar tu brújula en mitad del camino y lanzarte a explorar. Nadie te obliga a elegir una herramienta u otra. Disfruta del proceso y combina las dos a medida que las necesites.

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