Flashback o analepsis en la narración

A menudo, los escritores cuentan historias cuyas escenas ocurren de forma cronológica y no demasiado lejanas en el tiempo, por lo que la audiencia solo necesita saber qué ocurre en esas escenas. Esas historias tienen una estructura sencilla; empiezas narrando la acción que sucede primero, y sigues desarrollando tu narración hasta la última acción.

Pero existen otro tipo de historias que utilizan todo el espectro temporal: El presente se entrelaza con el pasado para mostrar así diferentes acciones enlazadas entre sí que nos ayudan a disfrutar de una experiencia narrativa expandida. Si decides escribir una historia donde haya saltos temporales con una estructura coherente, necesitas flashbacks.

¿Qué son los flashbacks?

Todas las historias tienen un tiempo narrativo, que es la línea temporal en la que sucede el hilo narrativo principal. Todo lo ocurrido antes de esa línea temporal puede explorarse a través de escenas secundarias llamadas «flashbacks» mediante la técnica conocida como «analepsis». Los flashbacks son una herramienta narrativa usada para dar información secundaria sobre el pasado de un personaje o revelar algo sustancial para la trama que sucedió en el pasado.

Es importante manejar estas escenas regresivas de forma correcta y atractiva, puesto que poseen dos grandes desventajas: carecen de inmediatez e interrumpen el ritmo narrativo de nuestras escenas, ya que transportamos al lector a otro tiempo y lugar. Sin embargo, utilizados de forma eficaz, los flashbacks son un aliado excelente para ofrecer una narración interesante, ya que pueden justificar ciertas acciones del presente del personaje mostrándonos las vivencias de su pasado.

¿Cómo usar los flashbacks?

Debemos usar este recurso narrativo con cautela, pues es muy fácil que cometamos errores al hacerlo. Es necesario tener en cuenta que no siempre son necesarios, y que algunos de ellos pueden ser sustituidos por alternativas más efectivas.

En algunas ocasiones, lo que contamos en un flashback puede ser sustituido por un rápido diálogo entre los personajes o un par de oraciones en la narración. Además, cada escena necesita hacer evolucionar evolucionar la historia, y los flashbacks no son una excepción. Por eso, debemos pensar qué añaden al hilo principal o si son el mejor momento para recurrir a ellos.

Un error bastante común es introducir un flashback que no encaja demasiado en la historia, para el cual hay que hacer un esfuerzo narrativo mayor que lo que en realidad aporta. A veces, poner en situación al lector sobre el lugar y el tiempo del flashback (dónde está el personaje, en qué tiempo, quién está con él, qué está ocurriendo) ocupa más que la información que la escena regresiva aporta a la trama principal. Otras veces, los flashbacks están metidos con calzador, y el desencadenante que lo inicia o el cierre y vuelta a la trama principal son abruptos y forzados.

Por eso, es necesario encontrar el desencadenante correcto para nuestra escena regresiva. Los flashbacks funcionan de forma parecida a los recuerdos. No aparecen de la nada, sino que son desencadenados por algo en el presente. Tenlo en cuenta y enlaza tus flashbacks con los sentidos y emociones de los personajes. Para ello, claro está, necesitamos conocer bien a los personajes de nuestra historia.

Sea como sea, no es recomendable empezar la historia con un flashback, ni tampoco es una buena idea utilizar uno después de una escena introductora. El lector no sabe quién es tu personaje, así que no habrá empatizado con él y no le importará su pasado. Necesitas una conexión entre el lector y el personaje para que sienta interés por su pasado. De todas formas, si necesitas usar un flashback pronto en la narración, hazlo después de una escena dinámica y llamativa que ayude al personaje a resaltar.

Al usar cualquier flashback, debemos guiar al lector en cuanto al tiempo y el lugar. Pero no empieces con la típica construcción «Hace tres años» o «Tres años atrás». Hay formas mucho más efectivas de situar la narración. Por ejemplo, podemos hacer referencias socioculturales, o mostrar a los personajes a través de acciones propias de personas más jóvenes.

Cuando termines la escena regresiva, busca un elemento para volver al presente. Al igual que tu personaje necesita un desencadenante para iniciar el flashback, debe tener un motivo para volver al hilo principal. Por ejemplo, tu personaje está reviviendo un recuerdo de unas vacaciones pasadas en la playa mientras está en prisión. Tienes el sonido de un carrito de la limpieza que pasa por el pasillo en el presente junto con el sonido de otro carrito por los pasillos del hotel al final del flashback. Este elemento te sirve de enlace entre ambos tiempos y de guía para que el lector sepa que el flashback ha terminado.

Tipos de flashbacks

Una vez te has decidido a utilizar flashbacks en tu historia, es necesario que conozcas las formas más habituales de hacerlo.

     • Recuerdos: La forma más típica y manida para introducir escenas regresivas en la ficción consiste en entrelazar fragmentos de recuerdos a lo largo de la narración. Así no hay saltos en el tiempo, sino pequeñas explicaciones relevantes para el personaje o la trama. Es una buena forma de enriquecer la historia siempre que estos recuerdos sean tan cortos como sea posible.
     Sueños: Parecidos a los recuerdos, aunque difieren en que estos son más confusos y ofrecen una visión distorsionada y onírica de la realidad.
     Cartas o diarios: Reproducimos de forma literal cartas o diarios escritos por los personajes, donde narran desde su punto de vista acontecimientos que tuvieron lugar en el pasado.
     Pasajes en cursiva: Se alternan con el hilo narrativo principal para que el lector pueda ir construyendo la historia utilizando toda la información proporcionada.
     Escenas completas: Fragmentos más extendidos en los que empleamos acción y diálogo. Puedes escribir escenas largas y alternar los capítulos en el pasado con los del presente, o añadirlos en distintas secciones.

Como ves, los flashbacks son un recurso narrativo muy interesante que permite jugar con la línea temporal de nuestra narración, pero requiere por nuestra parte una buena técnica para no romper el ritmo narrativo ni confundir a los lectores.

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